PORQUÉ EL FONDO DE RECUPERACIÓN NO VA A RESOLVER LA CRISIS DE LA UNIÓN EUROPEA… Artículos de Opinión

 

Los 750.000 millones de euros inicialmente propuestos se han quedado al final en 390.000 millones, poco más de la mitad. En el caso español van a ser 140.000 millones, de los cuales 72.200 irán en ayudas directas. A primera vista parecen cantidades astronómicas pero sería un error verlas como cifras aisladas. Tenemos que pensar que el Fondo se va a repartir en varios ejercicios y que las ayudas directas van a estar condicionadas. Si ponemos los 390.000 millones , que en una parte considerable son préstamos a devolver, en su contexto vemos que sale una cifra irrelevante: menos del uno por ciento del PIB europeo .- el Producto Interior Bruto, el valor monetario de la producción de bienes y servicios durante un determinado período de tiempo.

 

Los grandes medios de comunicación nos han repetido hasta la saciedad que todo esto es el resultado de la pugna entre tres diferentes grupos de países en el seno de la Unión Europea. Por una parte, el eje franco-alemán, el principal “trozo de la tarta” económica europea. Por otro lado, la Europa del Sur: España, Portugal, Italia y Grecia. Y por último los llamados “países frugales” (porque se supone que administran mejor los fondos europeos que los “derrochones”) que serían Holanda, Austria, Suecia (que no pertenece a la zona euro pero que tiene una importante dimensión económica) y Finlandia.  Se dice que de los tiras y aflojas  entre estos tres grupos ha salido el Fondo de Recuperación que abre el camino a una salida de la crisis del euro y pone fin al período “austericida” que condenaba al sur de Europa a recortes y más recortes.

 

El problema que tiene esta “narración” es que es completamente falsa. Lo de los tres grupos es una consideración periodística hecha sin rigor alguno.

 

La Unión Europea es una estructura económica basada en una moneda única (el euro) que desde el minuto cero ha supuesto una relación asimétrica y para nada armónica entre sus estados miembros. La clave de bóveda y el principal beneficiario de todo el tinglado es el estado alemán.- la principal economía de la zona euro, su principal potencia exportadora.

 

Pero hay un segundo elemento tan importante como éste que explica el funcionamiento de la UE y tira por tierra el mito de las dos o de las tres Europas (según el plumífero o el tertuliano de turno que prefieran). El euro no se puso en marcha para beneficiar a los pueblos de Europa sino a sus élites económicas. Son los grandes monopolios los que “cortan el bacalao”, son las grandes empresas, los bancos, las grandes multinacionales europeas (sean alemanas, francesas , italianas o españolas), los monopolios en definitiva, los que se benefician y mucho de esta relación asimétrica. Y son los pueblos de Europa los que salen perjudicados, sean del sur, del norte o del este. Y si no que se lo pregunten a los trabajadores alemanes que a pesar de cobrar un salario todos los meses siguen siendo pobres, a los pensionistas alemanes que a pesar de estar jubilados tienen que seguir “buscándose las habichuelas” para poder comer y pagar sus gastos todos los días del mes, a los jóvenes licenciados alemanes que no se pueden permitir el lujo de ahorrar porque sus exiguos salarios no les dan ni para cubrir sus gastos básicos a pesar de sus licenciaturas, de sus estudios de posgrado, su conocimiento de los idiomas, etcétera.

 

La irrelevancia del (supuesto) Fondo de Recuperación no va a sacar a la Unión Europea de la crisis sistémica que padece. La crisis de 2008 ha sido  tan importante como la de 1929, aunque sus efectos sobre la vida cotidiana de la gente fueran muchísimo menos dramáticos que los de aquélla no sólo porque el actual sistema económico tenga “mecanismos de respuesta rápida” que en aquella época no existían sino porque el mundo en el que  vivimos es muchísimo más rico que aquel aunque, en términos comparativos, es aún más desigual.

 

El neoliberalismo consiguió que esta aberración fuera dada por buena. Que en un mundo muchísimo más rico que el del pasado una parte enorme de sus poblaciones viva con los mismos salarios de hace 20, 30 o 40 años, que los niveles de pobreza y desigualdad crezcan, que la salud de todo el planeta esté empeorando y que no se haga nada por evitarlo, condenando a las generaciones venideras  a un horizonte catastrófico. Y todo para beneficio de un élite parasitaria, extremadamente minoritaria y enormemente corrupta.

 

Pero el neoliberalismo se encuentra en una crisis terminal cuya única salida es una vía autoritaria, una especie de fascismo del siglo XXI que ha empezado a mostrar su auténtica cara en países tan grandes y poderosos como los Estados Unidos de Donald Trump, el Brasil de Jair Bolsonaro o la India de Narendra Modi.

 

La pandemia del Covid-19 ha puesto patas arriba a toda la economía planetaria que ya estaba muy tocada tras la crisis de 2008. Para Italia, el eslabón débil de la zona euro (por su enorme deuda y por tratarse de su tercera economía), el Fondo de Recuperación va a suponer solo humo. Y si en unos meses entrase en default (quiebra económica) el euro difícilmente se va a poder sostener.

 

Las políticas económicas de la burocracia europea, y de todos sus estados miembros, no se han apartado ni un ápice del esquema neoliberal desde la crisis de 2008 (y por supuesto desde antes) y el Fondo de Recuperación actual es poco más que una cortina de humo para seguir con el mismo guión. Las iniciativas propuestas en la dirección de introducir auténticas modificaciones al mismo (eurobonos..) fueron descartadas. Y en cuanto a medidas de tipo “quirúrgico” que fueran a la raíz del problema, que encarasen su naturaleza sistémica, ni siquiera se han llegado a plantear.  Por todo ello es que el Fondo de Recuperación no va a solucionar la crisis de la Unión Europea. Otra cosa es que en algún  caso pueda haber proyectos de interés que se financien con esos fondos. Podrían ser parches positivos pero no dejarían de ser parches.

 

Porque no nos engañemos, la UE solo tiene dos opciones: su desmembramiento y descomposición o su democratización, que pasaría por una auténtica ruptura democrática con un programa de actuaciones que beneficiase a sus poblaciones y que supondría el derrocamiento efectivo de su actual élite al servicio de los grandes monopolios y principales vectores de la financiarización. Un bosquejo de esa “revolución democrática” que da para un posterior artículo.

 

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Margaret Thatcher acuñó (en la década de 1980) un término que los medios de la época hicieron famoso: T.I.N.A. – “There is no alternative”, “No hay alternativa”. Era el comienzo de la época neoliberal. Ahora vivimos el final de aquella era tras cuatro décadas de marcha triunfal. Y ya sabemos que cuando la bestia está herida de muerte es cuando tiene mayor peligro. Sus campañas de propaganda, como la del “maravilloso” Fondo de Recuperación, tienen un efecto limitado. Sus recetas (contención del gasto, recortes, austeridad..) son muy poco creíbles. Sus  “fundamentos” económicos como la flexibilización cuantitativa (“palabro” al parecer derivado del japonés que se dio a conocer a través de su expresión en inglés: “quantitative easing”), que supone la impresión de ingentes cantidades de dinero que se ponen a disposición de los bancos a cargo del contribuyente y que tienen como consecuencia intereses negativos y estancamiento económico, se revelan nefastos. ¿No cabría decir de todo esto: “esa no es una alternativa”?

 

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José Antonio Bellón es productor audiovisual independiente, creador del canal de Solidarias y activista audiovisual inagotable en diversos movimientos como la Marea Básica contra el paro y la precariedad.

 

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